Cuaresma

La cuaresma es también una oportunidad de invertir

Mensaje Oficial de la Cuaresma 2011

Pbro. Fernando Hernández Barboza

En estos tiempos nos hemos vuelto altamente dependientes de la tecnología. Un caso concreto, de la telefonía móvil. Es una maravillosa invención la del celular, bien equipado con Internet, aplicaciones de todo tipo que simplifican nuestras tareas y llenan los ratos de ocio con diversión sin límites. Este aparato es ya tan importante que se ha convertido en nuestro fiel compañero, aquel que no podemos dejar y que nos molesta tener que apagar en una reunión, o que cargamos en nuestras vacaciones; es más es al único que le permitimos interrumpa nuestro merecido  descanso, e inclusive la Santa Misa del Domingo. A tal punto llega nuestra relación con él, que aún en plena Consagración le atendemos porque nos parece una infidelidad y grosería no hacerlo, aunque estemos delante del mismo Jesús Sacramentado. No me malinterpreten, debemos sacar provecho de las cosas buenas que también nos puede proporcionar. ¡Sabe Dios cuántas emergencias pueden solventase por tener un aparato de estos!

En beneficio de las cosas buenas que provee, les comparto un mensaje que recibí en mi apreciado teléfono móvil. Este me invitaba a invertir en mi propia persona, a no ser que yo fuera una mala inversión. Reflexionando sobre el mensaje el pasado Miércoles de Ceniza, y a propósito de la Cuaresma, tiempo en el que la Iglesia nos motiva a vivir un tiempo de gracia y conversión, saltó esta idea que me gustaría se convirtiera en un objetivo para todos. ¡Qué bueno sería sacar un tiempo como lo hizo Jesús en el desierto, y meditar sobre como debemos vivir nuestra vida y en que debemos invertirla!

En general, las personas invierten cada vez más en cosas tan superficiales con altos costos, y grandes frustraciones para quienes no tienen la posibilidad de obtenerlas. El excesivo trabajo para ganar dinero, los pensamientos de corrupción que rondan las mentes de algunos cuando no alcanzan sus propósitos, genera desestabilidad en el interior del ser humano. No hay tiempo para la familia, no logramos darle lo que creemos se merece y esto nos altera, desequilibra, enoja, nos quita el sueño y nos hace tomar pastillas para tranquilizarnos. Nos aleja de la fe en Dios, y quien sabe cuantas cosas más.

¿Qué es lo que realmente vale para que invirtamos en ello? Esta es la pregunta que les propongo nos hagamos en este tiempo de cuaresma. Quizá deba dejar todas aquellas inversiones que solo han traído malas experiencias dolor y sufrimiento a mi y a mi familia, e invertir en una vida más espiritual que me acerque a Dios desde la oración. Que me aleje de todos mis vicios y pecados, iniciar un nuevo camino de conversión y  encuentro con Cristo,  para que Él devuelva la paz a mi espíritu, la alegría verdadera a mi familia y me comprometa con el prójimo.

Sin duda, todo esto nos lo proporciona la Iglesia durante este tiempo para que, acercándonos a cada Eucaristía, a la confesión de nuestros pecados en la Liturgia Penitencial y otras actividades propias de la Cuaresma, tengamos la oportunidad de vivir y crecer.

Invirtamos no en lo material sino en lo espiritual, e invitemos a otros a hacerlo. Como Parroquia activa y caminante hacia Dios, invirtamos en un estilo de vida basado en los valores cristianos que Jesús nos enseñó.


Para aprovechar mucho más este mensaje, le invitamos a escuchar la homilía pronunciada por el Padre Fernando en la Eucaristía del Miércoles de Ceniza.

 Homilía Eucaristía Miércoles de Ceniza 22 de febrero, 2011. 7 p.m.

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